¿Han visto ustedes esas películas en las que el protagonista regresa al pasado, un pasado que le suena pero en el que se encuentra fuera de lugar? Así es como se sintió un servidor en el concierto de Carlos Baute al verse felizmente rodeado de quinceañeras, guapísimas todas ellas, fanáticas todas ellas.

El poder mediático tanto de Carlos Baute – hay que reconocer que el chico tiene muy buena planta – como de El Corte Inglés, llenaron como nunca el Palacio de Vistalegre. El divo venezolano hizo gritar a las asistentes al concierto, que empezó casi media hora tarde, nada más sonar los primeros acordes de “Dónde Está El Amor Que No Duele”, canción incluida en su último disco “De Mi Puño Y Letra”, 2008. “Gracias por estar conmigo aquí esta noche”. Bastaron estas palabras para que en el recinto se dieran cita lágrimas, besos, gritos ensordecedores y un sinfín de sentimientos incontrolados. El clímax de las niñas asistentes seguiría en alza con “Estás Hecha Para Mí”, “Quién Dice Que No Duele”, tema en el que Carlos nos deleitó con una presentación tan bonita como reivindicativa, “Llevas En Tus Genes La Mentira” y “Nada Se Compara A Ti”, próximo sencillo de su último disco y para el que contó con la colaboración del cantante italiano Nek. Para interpretar “Pobre Diabla” el venezolano se arropó en la interpretación de Mónica, una de sus dos bellísimas bailarinas, que despertó en el público femenino envidias todas justificadas y algún comentario soez y malsonante sin justificar. Le siguieron “Oe”, “Chiki, Chiki”, de su disco “Peligroso”, 2004, y “Es Nuestro Aniversario”, que maquilló con una bonita historia a modo de presentación y en el que contó con la colaboración de una bellísima Pastora Soler que ensalzó sus cualidades físicas con un precioso vestido color rosa.

“Angelito”, de su disco “Dame De Eso”, 2001, sirvió para presentarnos dos de los temas más conocidos de Baute, “Mi Medicina” y “Mueve, Mueve”, ambos de su disco “Yo Nací Para Querer”, 1999, que nos hicieron bailar y sudar a los presentes. “Te Extraño Porque Te Extraño” dio paso a una bellísima interpretación del tema de Francisco Céspedes, “Vida Loca”, a cargo de David Montes, uno de los músicos de Carlos. Al más puro estilo de Bruce Springsteen, la sorpresa de la noche se dio cita con el tema “Me Quiero Casar Contigo”, en la que una jovencita fue invitada a “acompañar” en el escenario al rubio cantante, volviendo a levantar los ánimos más primitivos de las asistentes. Quizás por los nervios de saberse el centro de todas las miradas, quizás por la tensión de sentirse protagonista, la jovencita no acertó ni siquiera a tararear el tema, para decepción del público femenino. “No Me Abandones Amiga Mía”, “Tú No Sabes Qué Tanto”, con la colaboración del donostiarra Alex Ubago y “Dame De Eso”, de su disco homónimo de 2001, dieron por finalizada una primera parte tan intensa como fugaz.

Tras cinco minutos de espera y de amenizarnos con una espectacular representación a cargo de los bailarines, - la ya citada Mónica, Vito Bambú, Francis Viñolo y Sabrina-, Baute volvió para interpretar “Te Regalo”, de su disco “Baute”, 2005, y la esperada por todos y número de Los Cuarenta Principales, “Colgando En Tus Manos”, acompañado en un principio por la guapísima Marta Sánchez a la que luego se unieron el resto de invitados. Una canción perfecta para un final apoteósico.

Quizás el sonido adoleció de la calidad propia de estos eventos y la música, perfumada con elixir de 4/40 y Juan Luis Guerra, - bases contundentes, ritmos muy marcados y preciosos arreglos de piano-, no contó con grandes genialidades por parte de los guitarristas. Sin embargo la coreografía fue preciosa, detallista y muy animada, dando una nota de colorido muy significativa. El concierto fue grabado en directo para que, según palabras del propio Baute “no muera nunca y quede para la eternidad“. Posteriormente será comercializado en formato DVD+CD.

Dos horas de concierto en las que dio tiempo a todo esto y a mucho más – felicitaciones a su madre en el día de su cumpleaños, recogida de todo tipo de objetos del escenario, cambio de vestuario, serpentinas, fuegos artificiales,… - Aunque todo está de más cuando se habla de la generosidad y agradecimiento que Carlos Baute demostró para con sus músicos, sus bailarines, su público – bajando incluso del escenario para tocarlo - y sus invitados. Lo dicho: Superior.
Texto y Fotos: AMADO STORNI